·SOLDADOR ELECTRICO

Sinónimo: Soldador por fusión.

Perfil del empleo.

Los soldadores unen piezas  metálicas mediante diversos  procesos en los que las superficies  de éstas suelen calentarse  hasta su fusión, con o sin  presión; los principales métodos de soldadura  por fusión son la utilización de arco eléctrico (incluidos los arcos con electrodo  metálico, con electrodos protegidos con gas  inerte, con núcleo de fundente, con soplado  de gas inerte ionizado y sumergidos en  atmósfera inerte), la llama de gas (oxiacetileno,  gas oxhídrico), la soldadura por resistencia  eléctrica, el haz eléctrico, la  inducción, el rayo láser, la aluminotermia,  la soldadura con electroescoria y la soldadura  en estado sólido (fricción, explosión,  difusión, ultrasonidos y frío). Seleccionan e  instalan equipos y materiales de soldadura  manuales y automáticos de acuerdo con las  especificaciones de trabajo o con las instrucciones  de los supervisores. Examinan y  preparan las superficies que deben unirse  efectuando operaciones de limpieza, desengrasado,  cepillado, limado, molturación y  otras. Colocan las piezas de trabajo. Ajustan  las válvulas o los interruptores eléctricos  pertinentes para controlar el flujo de gas,  corriente eléctrica, etc. Encienden o apagan  la llama de gas, el arco eléctrico, la mezcla  de termita u otras fuentes de calor. Guían y  aplican la llama, el electrodo, la varilla de  metal de aportación, el rayo láser, etc., a las  piezas. Examinan las juntas soldadas para  comprobar su calidad y su adecuación a las  especificaciones.

Profesiones asociadas y específicas.

Soldador sopletero; Cortador en caliente (oxicorte,  corte con arco eléctrico, corte  con haz de electrones); restaurador  con soldadura; operador  de electroerosionadora.

Tareas.

Ajustar (flujo, presión, etc.);  alinear; recocer; aplicar  (fundentes); cortar con arco  eléctrico; soldar con arco eléctrico;  montar y desmontar;   doblar; empernar; pegar; cobresoldar; cepillar;  calcular (corriente); desbarbar (metal  sobrante); sujetar; limpiar (superficies);  conectar (tubos y cables); controlar; cortar;  desengrasar; sumergir; restaurar (electrodos);  examinar (calidad de las juntas);  limar; rellenar; fijar; oxicortar; derretir;  moler; guiar (la varilla a lo largo de la  llama); amartillar; manejar; tratar con calor;  calentar y precalentar; sostener; prender;  instalar; insertar; unir; golpear (soldaduras);  trazar; levantar y bajar; cargar y descargar;  mantener; marcar; fundir; arreglar;  desplazar; colocar; pulir; ubicar; preparar;  resoldar; eliminar (residuos); reparar;  escarpar (soldaduras); atornillar y destornillar;  asegurar; seleccionar (herramientas,  materiales); separar; efectuar revisiones;  establecer; estañosoldar; pulverizar; enderezar;  encender y apagar; regular  (controles); estañar; utilizar soplete; retocar;  restaurar con soldadura; soldar por fusión.

Riesgos.  

Riesgos de accidente.

Caídas desde superficies en  altura, sobre todo en la  construcción;

– Golpes por caída de piezas  metalicas pesadas, botellas  de gas, etc.;

– Cortes y punzadas con cantos metálicos  afilados, etc.;

– Quemaduras producidas por el contacto con superficies metálicas calientes, llamas,  chispas proyectadas, gotas de metal  fundido, radiación térmica, etc..
Los hombros y el cuello de los soldadores  quedan expuestos en gran medida a la acción de las chispas y del  calor.

– Partículas extrañas que se introducen en  los ojos. Se trata de un riesgo muy común  que puede concretarse incluso después de  la extinción de la llama o del arco utilizados  para soldar;

– Penetración de gotas de metal fundido o  de chispas en los oídos (sobre todo al soldar  por encima del nivel de la cabeza);

– Incendios iniciados por chispas proyectadas,  llamas, metales candentes, etc. Existe  un riesgo específico de incendio  cuando aumenta el nivel de oxígeno en la  atmósfera circundante, ya que esta circunstancia  favorece la ignición (p. ej.,  tanto las ropas como los lubricantes y los  disolventes prenden con facilidad);

– Explosiones de polvo al soldar en instalaciones  que contienen harina, cereales en  polvo, etc.;

– Introducción de partículas metálicas proyectadas  en la piel (de cara, cuello y manos);

– Explosiones de neumáticos durante la  soldadura de ruedas de vehículos;

– Ignición y explosión de hidrógeno (producidas  por procesos de corrosión) y diversos  gases combustibles residuales  presentes en las mezclas con aire formadas  en recipientes cerrados;

– Intoxicación aguda a causa del fosgeno  derivado de los hidrocarburos clorados  que se utilizan para limpiar metales o como  pintura, cola y otros disolventes, y de  los gases peligrosos generados al soldar,  en particular, el ozono, el monóxido de  carbono y los óxidos de nitrógeno;

– Electrocución o descargas en todos los  procesos en que se aplican corrientes  eléctricas; las corrientes de sobrevoltaje  y la utilización de más de una fuente de  suministro eléctrico al mismo tiempo  conllevan riesgos específicos;

– Ignición de las prendas de vestir en  procesos en que se emplean mezclas de  gas y oxígeno, cuando la atmósfera circundante  se enriquece con oxígeno (“se  oxigena”) voluntaria o involuntariamente,  sobre todo si la ropa está impregnada  de aceites o grasa;

– Incendios y explosiones en el sistema  de soldadura (tuberías, generador de  acetileno) en procesos de oxisoldeo con  mezclas de gas y oxígeno, especialmente  debidos a retornos o retrogresiones  de la llama a causa de la deficiencia de  los equipos o un error humano;

– Incendios y explosiones debidos a una  manipulación inadecuada del carburo  de calcio o el acetileno en las operaciones  de soldadura oxiacetilénica;

– Posibilidad de que ropas, pelo, etc., se  enreden, o dedos o brazos queden atrapados  en soldadoras automáticas (“robotizadas”).

Riesgos físicos.

Exposición a niveles de  ruido excesivos;

– Exposición a calor o frío  intensos, sobre todo en trabajos  de construcción;

– Exposición a rayos X o gamma al inspeccionar  las sueldas mediante  radiografía;

– Exposición a los rayos X generados por  las soldadoras de haz de electrones;

– Daños oculares crónicos, sequedad de  la piel y otros problemas cutáneos  (“erupción por calor”) como resultado  de la exposición a la luz actínica intensa  (sobre todo a la ultravioleta) y al calor.

Tales trastornos pueden agravarse  si se dispone de un sistema de ventilación por aspiración adecuado, ya que  éste elimina el efecto de pantalla del  polvo.

Riesgos químicos.

Exposición a humos de  soldadura.

– Intoxicación crónica como  resultado de la exposición  al cinc o al cadmio presentes  en humos generados al soldar piezas  tratadas con estos metales, a los  bifenilos policlorados derivados de la  descomposición de aceites anticorrosión,  a los componentes de los productos  de descomposición térmica  obtenidos al soldar piezas pintadas, o al  amianto resultante del oxicorte de piezas recubiertas con este material;

– Siderosis (un tipo de neumoconiosis),  como resultado de la inhalación de óxido  de hierro.

Daños del sistema nervioso central, los  pulmones y el hígado debidos a la inhalación  de fosfina (esta sustancia puede desprenderse  en forma de vapor durante la  generación de acetileno con carburo de  calcio de baja pureza);

– Enfermedades respiratorias debidas a  una elevada concentración de dióxido de  carbono en la atmósfera y la deficiencia  de oxígeno asociada a la misma, sobre todo  en lugares cerrados y deficientemente  ventilados (este problema puede agravarse  en el caso de trabajadores con trastornos  cardiovasculares o pulmonares).

La exposición a humos constituye el  principal riesgo químico en la mayoría  de los procesos de soldadura. Estos  humos se forman en el aire al enfriarse  y condensarse las sustancias volatilizadas  por el calor en el proceso de  soldadura y son generados por los  metales de base soldados, por los electrodos  y sus revestimientos, las varillas  de aportación, los fundentes, etc., utilizados  al trabajar, así como por los  materiales “extraños”, como los metales  y capas de pintura presentes en el metal  de base, los residuos de los materiales  de limpieza y otros. Como norma, el  tamaño de las partículas de los humos  es micrométrico o submicrométrico,  pero éstas pueden fusionarse y formar  agregados mayores.

La mayoría de  las partículas de humo son “respirables”  y, por tanto pueden penetrar  profundamente en el sistema respiratorio y depositarse en el mismo. Los  humos de soldadura suelen contener óxidos de los metales sobre los que se  trabaja (en especial, en el caso del  acero, el hierro, el cromo, el níquel, el  manganeso, el vanadio y otros) y de los electrodos, silicio, aluminio, magnesio y óxidos alcalinos y alcalinoterrosos  (sobre todo de bario), y  pueden incluir cantidades sustanciales  de fluoridos y productos de descomposición  y residuos de pintura, aceite y disolvente.

Los humos producidos  al utilizar electrodos toriados contienen óxido de torio. Al soldar  metales no ferrosos, los humos generados  pueden contener óxidos de  éstos y pequeñas cantidades de impurezas  altamente tóxicas, como  compuestos de arsénico y antimonio.

La cantidad de humos formados  depende del tipo de proceso de soldadura,  pero pueden alcanzarse niveles  de 2-3 g/min o incluso superiores  (p. ej., en la soldadura con arco eléctrico  manual o con electrodos con  núcleo de fundente).

Los  soldadores se exponen a un  mayor riesgo de padecer  neumoconiosis (y, en particular,  siderosis), cáncer de varios tipos  (p. ej., de hígado, nasal, sinonasal y de  estómago) y posibles pérdidas auditivas  debidas al efecto combinado del ruido y  el contacto con monóxido de carbono.

– Irritaciones oculares y del sistema pulmonar  causadas por los óxidos de nitrógeno y el ozono;

– Intoxicación por monóxido de carbono.

Factores ergonómicos y sociales.

Lesiones por esfuerzo repetitivo  debidas al trabajo de  carga estática;

– Trastornos musculares y  óseos causados por el trabajo  en posturas inadecuadas;

– Tensión ocular y cansancio;

– Cargas de trabajo físico extenuantes al levantar  piezas pesadas;

– Estrés muscular y tensión en las manos al  utilizar pistolas de soldadura pesadas, en  especial al trabajar por encima del nivel  de la cabeza.

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