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animales y vegetales emblemáticas o en peligro de extinción (oso, buitre negro,
quebrantahuesos...). Por eso algunas áreas montañosas, junto con los humedales,
fueron las primeras zonas que empezaron a protegerse bajo la figura de Parques
Nacionales o Naturales (Lagos de Covadonga, Ordesa, Cazorla, Picos de Europa...).
Lo que desgraciadamente no ha evitado que las zonas de montaña, en su conjunto,
sigan sometidas a una fuerte presión por parte de las actividades humanas.
Las montañas son ecosistemas frágiles y son mundialmente importantes como
depósitos de agua de la tierra, áreas de diversidad biológica y de recreación y
patrimonio cultural.
Consciente de la importancia de impulsar la conservación y el desarrollo sostenible de
las zonas montañosas, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación) declaró 2002 Año Internacional de las Montañas.
Entre los impactos negativos más habituales en áreas de montaña, cabe destacar:
-
La deforestación causada por la construcción de pistas de esquí, vías de acceso
y aparcamientos que obligan a la tala de bosques. A causa de la erosión
consiguiente, el suelo de las montañas y su vegetación se pierden con facilidad,
a veces de manera irreversible. Además la deforestación provoca un incremento
en la presencia de catástrofes naturales (aludes, riadas...).
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La invasión de zonas naturales para la realización masiva de actividades
recreativas (acampada, senderismo, escalada, etc.), perturba la actividad de la
fauna salvaje y causa daños a la vegetación del lugar.
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La ocupación y la fragmentación del hábitat y las molestias a especies de alta
montaña como consecuencia de la construcción de infraestructuras y de la
realización de actividades recreativas, poniendo en peligro su supervivencia y los
valiosos ecosistemas que les sirven de refugio.
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El deterioro del paisaje por la proliferación de infraestructuras y construcciones y
el abandono de basuras y desperdicios que ponen en peligro la salud del
entorno.
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La generación de molestias diversas (tráfico, ruidos...).
Entre las actividades turísticas de montaña ocupa un lugar destacado en Europa la
práctica del esquí. El esquí de descenso en psta ocasiona importantes impactos,
i
debido al terreno ocupado, el consumo energético de las infraestructuras y al efecto
sobre la vegetación de alta montaña, bastante sensible a las perturbaciones. La
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