EPILEPSIA




·EPILEPSIA

La epilepsia es una enfermedad neurológica que varía fundamentalmente en dos tipos:
- El llamado "gran mal" caracterizado por los ataque con convulsiones (con emisión de espuma por la boca, relajación de esfínteres, ...) que van precedidos de una sensación de malestar llamada "aura", y seguidos de un estado de amnesia y confusión. Suelen acompañar a esta enfermedad, las características de: mal carácter y cierta agresividad. En los casos graves, complicados con otras enfermedades, o sin tratamiento, puede evolucionar con deterioro mental.
- El "pequeño mal": sin tales convulsiones, y solo presenta las llamadas "ausencias" de duración variable (incluso apenas unos segundos) pero de las que la persona no es consciente.
Respecto a la actividad de trabajo, dependerá de la persona en cuestión, del tipo y grado de su enfermedad, y del trabajo en concreto. Por lo general, no suelen plantear problemas cuando se trata de una persona con tratamiento adecuado, y bien integrada en el ambiente de trabajo. Además no se ha demostrado que exista una accidentalidad superior, pues en todo caso, el "aura" sirve de aviso. Los casos de incapacidad para el trabajo son poco representativos.
Sinembargo, existen trabajos "contraindicados" para personas con ataques epilépticos: trabajos en altura, submarinismo, uso de maquinarias peligrosas, determinados puestos de conducción, ... por suponer un riesgo para la persona y/o para los demás.
Tampoco deben exponerse a tóxicos, especialmente si afectan al sistema nervioso (ejemplo: tetraetilo de plomo, monóxido de carbono, ...) que provocan o agravan un ataque, ni exposición a agentes de riesgo como: calor, ruido, radiaciones, ...
No se recomiendan trabajos que requieran gran capacidad de atención, control o reacción a estímulos, así como los de excesivo contacto con el público.
Es muy importante que una persona epiléptica tenga buenas condiciones de trabajo, que sea fundamentalmente de tipo manual, con ritmos regulares y de contacto con un número de personas limitado.
Se recomiendan los controles médicos periódicos (Electroencefalograma, detectar alteraciones de los reflejos, del carácter, ...) ya sean a modo de detección para evitar riesgo, o de seguimiento de la evolución respecto al trabajo. 

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