automóvil y más tarde del avión, ha acabado convirtiéndose en un verdadero
fenómeno de masas. Según el World Travel & Tourism Council, actualmente las
actividades relacionadas con el turismo y los viajes dan empleo a una de cada doce
personas en el mundo. Las llegadas de turistas han pasado de 25 millones en 1950
hasta casi 700 millones en el año 2000, y la Organización Mundial de Turismo estima
que en 2020 se alcanzarán nada menos que 1.600 millones de llegadas. El turismo es
la actividad económica que más ha crecido en el siglo XX.
En cualquier sector económico, siempre es una tentación obtener beneficios sin
preocuparse por el posible deterioro del medio ambiente y de los bienes comunes, ya
sea por falta de escrúpulos o por simple desconocimiento de los asuntos ambientales.
Viendo las cifras anteriores, resulta fácil comprender que las enormes posibilidades de
desarrollo y crecimiento económico que ofrece el turismo han propiciado que muchas
zonas se lanzasen en una carrera turística sin control, aún a costa de degradar sus
recursos. El deterioro del medio ambiente ha parecido ser el precio que regiones
enteras han tenido que pagar por desarrollarse económicamente gracias al turismo.
Desde hace años, los expertos y algunos organismos internacionales venían haciendo
sonar la alarma acerca de las preocupantes consecuencias que este tipo de modelos
insostenibles de desarrollo iba a tener sobre el futuro del planeta y de la humanidad. Sin
embargo, hubo que esperar todavía a que se empezasen a observar las primeras
señales de colapso (el comienzo de la desaparición de la capa de ozono, el
calentamiento global y el cambio climático, el agotamiento de los recursos pesqueros, la
desaparición de los bosques, la fuerte degradación de los ríos y las costas, la extrema
pobreza de gran parte de la humanidad...) para que definitivamente se comprendiese la
necesidad de adoptar un nuevo modelo de desarrollo: el Desarrollo Sostenible.
Para el sector turístico, este nuevo modelo supone un cambio de planteamientos
y de actitudes, y una profunda revisión de sus consecuencias e implicaciones
medioambientales. Por desgracia, el fenómeno del turismo engloba un conjunto
tan diverso de sectores y actividades y conecta con tantos aspectos económicos,
sociales y ambientales que resulta realmente complicado analizarlo.
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