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Alfredo
Registrado: 03 Mar 2005 Mensajes: 613
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Publicado: Lun May 26, 2008 7:32 am Asunto: El simulacro de emergencia desde un enfoque psicosocial. |
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El simulacro de emergencia desde un enfoque psicosocial.
Autor : Alfonso García Cardó – Técnico Superior en P.R.L. – Consultor de RR.HH.
Formación de Seguridad Laboral – N. 68 – Marzo / Abril 2003 – Pág. 14-15
Cuando la gestión o la planificación de la actividad preventiva nos exigen la confección de un Plan de Emergencia, en muchos casos existe un aspecto de la implantación con ciertas lagunas y algo incompleto: me refiero al Simulacro de Evacuación.
El principal problema es que muchas veces nos convertimos en unos grandes teóricos realizando informes, pero al aplicarlos a la realidad, observamos que presentan ciertas deficiencias. Los Simulacros de Emergencia, los cuales son obligatorios como mínimo una vez al año, confirman y corroboran si el diseño del plan de emergencia posee funcionalidad Y si sus documentos son eficaces para los objetivos que fueron creados, o simplemente son papeles.
El presente texto intenta poner de relieve el enfoque psicosocial, que se debe tener en cuenta en la confección y desarrollo de simulacros de emergencia.
Los aspectos técnicos y el diseño de los sistemas de seguridad han prevalecido en los planes de emergencia, en detrimento de los aspectos relacionados con el comportamiento humano. No hay que olvidar que la evacuación depende de personas, las cuales pueden reaccionar de una manera u otra en función de las amenazas que en ese momento reciban de su entorno, lo cual puede provocar que, personas que en otras circunstancias manifestarían un comportamiento normal se queden literalmente bloqueadas, otras personas cuando actúan de manera desproporcionada. Asimismo, se observan otras que sólo con ver un poco de sangre reaccionan desmayándose.... en resumen: las posibles reacciones humanas son en estos casos muy importantes, puesto que pueden complicar mucho la evacuación, en cuanto a retardarla por encima del límite de seguridad establecido en el Plan de Emergencia, o incluso hacerla fracasar estrepitosamente.
Por otra parte, en la planificación de los sistemas de aviso de emergencia, se tendrán en cuenta las posibles deficiencias sensoriales que puedan tener los trabajadores, tanto las minusvalías sensoriales parciales y/o totales (sordera o ceguera), como las limitaciones que puedan existir en función de las condiciones y ambiente que rodean al puesto de trabajo (niveles sonoros elevados, utilización de protección auditiva, ... ).
Ante amenazas o peligros, el organismo de todos los mamíferos segrega reactiva y de forma inmediata adrenalina, la cual incide directamente en la activación del hipocampo y el sistema límbico, deteriorando las capacidades perceptivas (sobre todo la capacidad auditiva). Por tanto, limitar las señales de aviso de emergencia exclusivamente a las de tipo acústico, no parece lo más adecuado.
La relevancia del factor humano en las evacuaciones, queda ratificada al comprobar que las investigaciones sobre psicología de masas y otras investigaciones recientes sobre comportamiento colectivo ( Javaloy y otros, 2001; Ovejero, 1997), se basan en el aspecto afectivo emocional, ya que incrementos en la tensión emocional pueden acarrear reacciones grupales incontrolables y catastróficas.
La reacción psicológica que más negativamente puede incidir en un trabajador en una evacuación de emergencia es el pánico, lo cual es debido principalmente a:
Desconocimiento exacto de la geometría del edificio.
Desconocimiento del camino a seguir.
Sensación de estar acorralado, sin conocer una posible salida.
Percepción de falta de tiempo.
Señalización defectuosa.
Iluminación insuficiente.
Bloqueo de salidas de evacuación.
Evacuaciones en las que existan concentraciones masivas de ocupantes.
Simulacros realizados con largos tiempos de evacuación.
Así mismo, tienen mayor sensación de pánico las personas que trabajan aisladas físicamente, por lo que es conveniente en estos casos, que dichas personas sean las más instruidas en los Simulacros de Evacuación, y que además dispongan de señales de alarma que sean percibidas por más de un sentido, generalmente vista y oído. Otros factores que pueden incidir, en una adecuada evacuación, son los factores psicológicos que pueden desencadenarse por estar una persona expuesta al humo o al color que se desprende en un incendio. El humo además de limitar nuestra capacidad respiratoria y dificultar la visibilidad, incita a las personas a retroceder sobre sus propios pasos.
Por su parte, John Leach (1995), señala que ante una situación de peligro o emergencia se ponen en marcha mecanismos psicofisiológicos que determinan la capacidad y estilo de afrontamiento ante dichas situaciones. Leach afirma que sólo el 15 % de las personas que sufren un acontecimiento crítico, como puede ser un incendio, en el que de su actitud y comportamientos depende su supervivencia, muestran comportamientos enérgicos y muy orientados a buscar soluciones o salidas a la situación. Son personas caracterizadas por tener confianza en sus propias capacidades y en su espíritu de lucha. Por otra parte señala que el 70% de las personas quedan momentáneamente paralizadas; y entre un 10 y un 15% se bloquean totalmente, y parecen resignarse al desenlace.
La realización periódica de simulacros, permite reducir considerablemente las conductas más estáticas ante la presencia de una adversidad, fomentando las conductas orientadas hacia una evacuación eficaz.
Desde una perspectiva psicosocial, debernos tener en cuenta además otros factores:
Existe cierta tendencia del grupo a seguir a aquellas personas que por una razón u otra parecen más seguras, y que dan la sensación de conocer el recorrido correcto a seguir para proceder a una evacuación segura. Estas personas se convierten en líderes temporales por su forma de encarar la situación de crisis, y a esto le podemos llamar liderazgo natural (son personas no entrenadas para ello, pero que en situaciones determinadas asumen con naturalidad el mando cedido por el grupo). Un líder que ha surgido de esta situación crítica, con claridad mental suficiente e instrucciones adecuadas, logrará muy buenos resultados (reducidos tiempos de evacuación), pero no se debe obviar que este mismo líder ocasional, sin unos buenos conocimientos del recorrido de evacuación más correcto, puede arrastrar a sus compañeros a padecer consecuencias graves.
Las personas, como entes sociales que somos, buscarnos a otras personas en casos de emergencia, puesto que se teme estar aislado, no disponer de la información precisa y tomar decisiones equivocadas.
En toda evacuación debe haber un responsable ( jefe de emergencia), al cual se le asignan unas pautas y una autoridad en esas situaciones críticas. Habitualmente se recomienda que sea una persona que dentro del organigrama funcional de la organización, se encuentre situado en la parte superior de la gráfica piramidal, a fin que en las situaciones de emergencia no surjan conflictos por cuestiones jerárquicas, por ejemplo que un peón gobierne a un directivo. Es decir, hasta ahora se ha valorado más al líder formal (organizacional) que no el líder natural, para estas situaciones de emergencia. Por tanto, no se debe desestimar que el jefe de la emergencia sea aquella persona que tenga el carisma suficiente y el respeto de sus compañeros para dirigirles en una evacuación eficaz.
Para encontrar este líder natural existen diversas posibilidades: desde buscar a la persona más obsesiva compulsiva, porque seguirá las pautas del plan de emergencia al pie de la letra, a buscar a aquella persona que no se altere en exceso en situaciones delicadas, o buscar personas tipo (15%) que señala Leach. El enfoque bio psicosocial nos demuestra de la importancia del liderazgo, el cual es relevante desde el entorno de una manada de lobos, hasta en el de un grupo de personas intentando evacuar un recinto.
Tal y como remarca Arias (2003) los tres elementos que influyen de manera significativa en el éxito de cualquier plan de respuesta a una emergencia son: los recursos (personal y equipo apropiado), las estrategias (pautas del plan de emergencia) y el manejo de repuesta, en donde se engloba tanto el liderazgo, como la cooperación.
Recordemos que Leach, por su parte, señala que el 70 % de personas que quedan momentáneamente paralizadas, siguen a las personas con liderazgo (el 15 %).
Los Planes de Emergencia pueden ser utilizados para dar mayor relevancia en el ámbito organizativo (plasmándolo en el plan de emergencia) a personas que habitualmente no la poseen, como por ejemplo, potenciar puestos como el de conserje, por tener un mayor conocimiento del edificio (pasillos, llaves de paso, cuadros eléctricos .... ) o el puesto de recepción, por su relevancia en la comunicación con el exterior. Dichas responsabilidades, podrán permitir, la mejora de la satisfacción de las personas que realizan funciones relevantes dentro del Plan de Emergencia.
Entre las causas que aconsejan prestarle una atención especial a los Simulacros de Evacuación y que justifican los mismos, es que el uso continuado y diario de un edificio, no garantiza una adecuada evacuación en caso de emergencia, puesto que los estudios realizados demuestran que la mayor parte de los usuarios del edificio intentan salir por el mismo lugar que entran habitualmente.
Los simulacros deben tener por objeto que el usuario del edificio tenga una idea clara y concisa de lo que debe hacer en caso de emergencia real, y en concreto de la comprensión del propósito y campo de aplicación de la respuesta a la emergencia. Otros de los objetivos que tiene son:
La formación en Simulacros de Evacuación permiten al trabajador elaborar su estrategia de evacuación y organizarse mejor.
Disponer de la información necesaria de las posibles emergencias que pudieran suceder, evitando así confusiones, rumores y exageraciones, ya que como señala Lazarus (1976) cuanto más ambigua es la información externa que tenemos, más importante es para nosotros la información propia (nuestras experiencias en simulacros), por ello la relevancia a de la realización de simulacros de evacuación. Aportan a la persona información y experiencias previas sobre una situación puntual, de manera que cuando ésta se presente, se ha reducido en gran medida la ambigüedad o incertidumbre que ésta pudiera tener implícita.
Por último señalar algunas estrategias exitosas en algunas empresas:
Se recomienda que la señalización de emergencia sea tanto visual como sonora, con prioridad de la primera sobre la segunda, puesto que generalmente es más eficaz.
Los simulacros se realizarán sin aviso previo a los trabajadores. Un simulacro no es simplemente un "ensayo”.
Realizar Simulacros de Evacuación, en los cuales las personas tengan que practicar el ir a gatas y con los ojos vendados. No olvidemos que el humo tiende a desplazarse por las partes elevadas del recinto, y en muchos casos el humo limita en gran medida nuestra capacidad visual. Cuando se realiza un simulacro en dichas condiciones, los trabajadores tienen mayor conciencia de no dejar objetos en las zonas de paso, y se dan cuenta de la gran desorientación que se sufre en estas situaciones.
Realizar el pintado con color claro de las paredes que den lugar a vías de evacuación, siendo las otras de color más oscuro. En algunas empresas los pasillos que dan acceso a vías de evacuación disponen de franjas foto luminiscentes, o las paredes disponen de un relieve que indica el sentido de la evacuación. No olvidemos que existen personas invidentes, o simplemente que el humo puede reducir nuestra visibilidad. |
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